Corazón Idiota, el sueño de dos grandes amigas hecho realidad.
Una mirada hacia el recuerdo de hermosos momentos vividos con las chicas.....Carla y Griselda en la Sala Pablo Neruda del Complejo "la Plaza"..
 |
| La noche del estreno dos muñecas con sus muñequitas.... |
El video que muestra la apertura de la comedia musical presentada con nítidas imágenes y un fidelísimo audio publicado por
Rox (roxanova) en Youtube .......
Y a continuación, un reportaje realizado el 27 de julio de 2009 a días del estreno firmado por Natalia Laube para el entonces diario Crítica.
GRISELDA SICILIANI Y CARLA PETERSON HABLAN DE CORAZÓN IDIOTA, LA
EXPERIENCIA TEATRAL QUE CREARON MÁS ALLÁ DE LA TEVÉ
“Es un privilegio tener un capricho y que salga
bien”
El público las conoce por sus trabajos en megaéxitos como Patito Feo,
LaLola o Los exitosos Pells. Pero su espectáculo es otra cosa. No reniegan de
la popularidad televisiva: la invierten en sus aventuras teatrales.
Natalia Laube
Más allá del
principio de la tele. Las dos actrices son conscientes de que su popularidad ayuda a convocar
público. “Nos dio confianza de poder convocar”, aseguran.
“Carla no llegó todavía, ¿querés que
empecemos igual?”. Los ojos de Griselda Siciliani se abren grandes y amables
para saludar y en seguida se escapan de la mirada de la cronista, buscando un
punto imaginario y la manera más escueta de explicar la ausencia de su amiga
Carla Peterson, demorada por un cambio de planes a última hora: “Viste que
íbamos a hacer la nota cerca del Multiteatro, pero cuando vi el frío que hacía
no quise que la pobre se fuese hasta el centro y ofrecí hacerla más cerca de su
casa: yo, de todas maneras, me tengo que ir al centro, porque hoy tengo función
de La forma de las cosas. Pero entre tanto llamado, Carli se enteró del nuevo
lugar y no del cambio de hora. No te preocupes: vive a cuatro cuadras de acá y
ya está en camino”. Griselda lo deja claro con ejemplos como éste: habrá que
creerles cuando dicen que lo suyo es pura amistad. Desde que se conocieron en
Sos mi vida –la tira de Pol-ka que en 2006 protagonizaron Natalia Oreiro y
Facundo Arana– descubrieron que tenían varias cosas en común.
La relación, dicen, se fue afianzando con los años y, si había algo que le
faltaba para sellarse, eso era un proyecto en común. Corazón idiota, la obra
que acaban de estrenar en el Paseo La Plaza, funciona casi como el pacto de
sangre de dos amigas que desde ahora se juran lealtad eterna: lo idearon
durante las grabaciones de la única tira que las reunió, sin imaginarse que los
años que seguirían las llevarían a las tapas de las revistas y a millones de
televisores en países desconocidos (Lalola, tira que protagonizó Peterson, se vendió
a más de 65 canales de todo el mundo, incluidos algunos que nunca habían visto
una serie argentina; el show de Patito Feo, donde Siciliani encabezaba el
elenco adulto junto con Juan Darthés, fue vista en vivo por más de 400 mil
personas durante su última gira latinoamericana y se convirtió en boom
televisivo en Israel, continuando el camino que ya habían trazado las
antecesoras Chiquititas y Rebelde Way).
El éxito mediático y las larguísimas jornadas de grabación no las bajaron de
los ensayos de su obra. Después de todo, Corazón idiota fue una apuesta al do
it yourself que nació en un momento de sus respectivas carreras donde ya no
escaseaban los ofrecimientos de las grandes productoras. Más tarde, a partir de
la incorporación en la dirección de Carlos Casella, Ana Frenkel y Daniel Cúparo
(creadores e intérprete del célebre grupo El Descueve, respectivamente) la cosa
comenzó a tomar forma. “Todo cambió bastante para nosotras desde que empezamos
a pensar en hacer una obra. Y las cosas se hicieron más fáciles en un punto,
pero mucho más difíciles en otro: se nos hizo más complicado encontrar tiempo
real para ensayar, para probar vestuario, para todo. Cuando pensamos en
hacerlo, teníamos un poco más de tiempo. Después Carla empezó a protagonizar en
Telefe, yo empecé a estar de gira todo el tiempo con Patito Feo. Pero las dos
insistimos en no desistir, porque pensábamos ‘si no lo hacemos ahora, no lo
hacemos más’. Y parece una frase medio hecha, pero de verdad es un poco así:
Corazón idiota no es un espectáculo para hacer a los 50. Es de mucha actividad
física (cantamos, bailamos, nos movemos un montón) y es un poco juvenil. ¡Si lo
hacíamos en diez años, íbamos a tener que sacar por lo menos cuatro
coreografías!”.
–Y además de tiempo, ¿sentís que la
fama les quitó libertad? Se puede volver más difícil jugar sobre el escenario
con el desparpajo de antes…
GS: –No, para nosotras, en ese sentido,
es lo mismo antes y ahora: no tenemos ningún prurito televisivo. Ni yo ni
Carla, que hizo bastante más tele que yo. Por lo menos en todo el proceso
creativo, yo nunca la vi especulando con lo que pensarían los demás o en su
imagen. ¡Ella hace cualquier cosa!
Entonces –finalmente– llega Carla, con detalles que combinan con el día gélido
y gris: enormes botas de lluvia verdes, una mirada libre de rímel, el pelo un
poco revuelto. Un temple de lluvia. “¡Amiga!”, saluda Siciliani. “Ya le conté
todo de vos: me preguntó si te daba vergüenza hacer la escena en la que cogés y
le dije que no, que no tenés pruritos televisivos y que te animaste a hacer lo
que sea”. Peterson ensaya el tono cómplice: “Bueno, ahora si querés andá y yo
le hablo de vos”. Las chicas se ríen. “¿La escena de sexo? No, a mí no me
cuesta, un poco más le cuesta a mi mamá: ¿sabés lo que me dijo después de ver la
obra? “Hay cosas un poquito fuertes que a mí me cuesta ver” Y ahora, también en
conjunto, las chicas esgrimen una sonrisa.
–¿Cómo se les ocurrió convocar a
directores procedentes de El Descueve?
CP: –Nosotras sabíamos que queríamos
hacer un musical. Queríamos bailar y cantar para salir de lo que generalmente
hacemos. Movernos mucho.
GS: –Y yo había hecho una temporada de
Hermosura con ellos y me había quedado con las ganas de hacer algo más que
tuviera ese lenguaje. Que no es el de Sweet Charity ni el de otros musicales
más clásicos: es texto, canciones, baile, distintos lenguajes mezclados de una
forma distinta y particular.
CP: –Para mí, incluso, los textos
podrían no estar. O podría haber una sola palabra, tal vez. Pero la música
aparece y está ahí, presente. Por eso no nos preocupamos tanto por hacer textos
que fuesen geniales, sino porque en la mezcla, en la totalidad, lo que hacíamos
diera un show alegre y vital.
–El grupo que las dirige es referente en el arte de
mezclar lenguajes y proviene, además, de un colectivo que hizo escuela y
recorrió el mundo. ¿Les importaba hacer algo “prestigioso”?
CP: –No sé si tan así, pero trabajar
con ellos para mí sí era un desafío y un deseo. Algo que sabía que en algún
momento quería hacer. Yo me identificaba mucho con los trabajos de El Descueve
y estaba segura de que podía lograr ciertas cosas que hasta ahora no había
logrado, bajo la supervisión de los chicos y con mucho entrenamiento. Eso me
interesaba. Yo creía que ellos me podían ayudar a mí a lograr una expresión
interesante y nueva y ellos creyeron que yo lo podía lograr. Y para mí eso
estuvo buenísimo, que hayan confiado: no tanto en Griselda, porque ya la
conocían, sino en la dupla.
–¿Piensan que las va a acompañar el
público que las seguía en televisión?
CP: –¡Ojalá vengan todas las personas
que veían a Patito... o los Pells! Somos conscientes de que mucha gente que no
siempre va al teatro va a venir a ver esta otra parte nuestra. Si no, no lo
haríamos… O sí, hubiésemos hecho la obra igual, pero no estaríamos en esta sala
tan grande, con tanta producción. Todo sería otra cosa. A nosotras nos ayudó
mucho lo que hicimos en tele para convocar, o mejor dicho: para tener la
confianza en que podemos convocar. Yo me siento muy privilegiada de poder haber
hecho Corazón idiota: lo fantaseamos, lo pensamos desde las ganas y hoy es una
realidad. Me emociona ver cómo pasa el tiempo y cómo pasaron cosas durante todo
este proceso. Y a las dos nos gusta mucho, mucho lo que hacemos. Entonces es
único que esto esté pasando: estamos en una de las mejores salas de Buenos
Aires, con los mejores directores y haciendo algo que nos encanta.
GS: –Hoy escuché un mensaje que me
dejaron mis viejos después de ver la función. Había sobre todo una frase de mi
papá, que estaba muy emocionado, que me pareció muy original. Me decía: “Estoy
orgulloso de tu capricho de ser lo que sos”. El mayor privilegio, para mí, es
ése: que hayamos tenido este capricho y nos haya salido bien.
La delgada línea entre la vida real y
la ficción
En una fina línea entre lo autobiográfico y lo ficcional, Corazón idiota cuenta
las desventuras amorosas de dos coristas de una banda (Fernando Tur, Diego
Rosental, Rakhal Herrero y Leo Kreimer). A partir de canciones (hay de Mina, de
Rita Lee y hasta del propio Diego Vainer, seleccionador musical), coreografías
y textos breves, el espectáculo reconstruye momentos intensos de Clara y Loli
(Peterson y Siciliani, respectivamente): un sueño, una relación sexual, cuando
dejaron a sus parejas o fueron dejadas. “Se fue armando a partir de anécdotas
de todos y también de textos escritos por los directores. Son personajes
exacerbados: mucho de lo que decimos desde un lugar muy extremo –muy de este
tipo de teatro– son cosas que uno en la vida pensó mil veces. Cuando Loli se
vuelve loca y desea tener un accidente, por ejemplo, en realidad está pidiendo
que le pasen cosas: quedar embarazada, casarse, sufrir por amor, adelgazar
veinte kilos. Esa escena que yo hago es una metáfora de eso”, analiza
Siciliani.
–En una escena le recriminás a tu
pareja no haberte invitado al bar mitzvá de su sobrino, ¿también hubo
autobiografía ahí?
GS: –(Risas). No, estaba escrito así:
muchos textos fueron armados por los directores y nosotras improvisamos a
partir de una base ya escrita. No sé si fue intencional, pero tampoco somos
ingenuos: nos dimos cuenta de que todo el mundo iba a pensar en Adrián (Suar,
su pareja). Pero la mitad de la sala siempre es de la colectividad, y a
nosotros nos hacía gracia esa ignorancia que muchas veces tenemos los goyim.
Yo, por ejemplo, digo bar misbá, nunca digo mitzvá. Yo creo que muchos se van a
identificar y a reír más allá de que encuentren la conexión con Adrián.
En Tratame bien o en cualquier
momento de la tarde
Aunque los meses que le quedan a 2009 las tendrán alejadas de los sets
televisivos, Siciliani –que acaba de grabar una participación en Tratame bien
pero no tiene planes de volver a protagonizar, por el momento– y Peterson –que
deberá esperar un tiempo para que Sol Pells se disipe en el imaginario
colectivo– siguen ocupando pantalla chica gracias a las repeticiones de nuestra
bienamada tevé: a la misma hora y por distintos canales, la castaña vuelve a
ser Carmen, la mamá de Patito Feo (a las 17 por el Trece) y la rubia, Lucía,
profesora de danza de Celeste Cid en Enamorarte (a las 17.15 por Telefe, ¿se
acuerda? La tira con Emmanuel Ortega).
 |
¡Gracias, Carla!, ¡Gracias, Griselda! por la simpatía y calidez de siempre!!
A.L. |