domingo, 18 de enero de 2009

Siempre se cuenta con herramientas para direccionar opiniones,pero también se las puede obviar.


Clickear sobre las imágenes para poder leerlas, gracias.


Por sobre la calidad de los intérpretes, la originalidad de toda la presentación de Los Exitosos Pells y de Lalola, que los hace diferentes y atrayentes para el público de televisión y marcaron un hito en la historia de la ficción en el mundo (en especial Lalola, LEP  repite lugares y tuvo, por el momento, algunas situaciones similares) se minimizan las diferencias que existen con las tradicionales novelas que cambian como el camaleón por el rating en desmedro de la historia original y con marcado desprecio hacia los torturados seguidores, los intérpretes-protagonistas y todos los "actores" que participan de la tira. 

La fuente de la nota procede de CLARÍN ON LINE, pero  hay apartados en la edición impresa que aclaran las opiniones de la periodista y subrayan la diferencia que el título y contenido general pretende desconocer.

Los coloqué escaneados pidiendo disculpas por la baja calidad de las imágenes pero lo vale su contenido para entender el por qué coloqué esta entrada en el blog. a.l.  

ESPECTÁCULOS

TELEVISION

No soy yo, sos vos

En "Por amor a vos", Nicolás Cabré tuvo dos madres, tres padres y cuatro apellidos. Natalia Oreiro se hace pasar por otra en "Amanda O" y Mike Amigorena hace de su hermano gemelo en "Los exitosos Pells".

Por: Sandra Commisso

Carlos Alberto, debo confesarte la verdad: ¡Yo soy tu verdadera madre!". Esa frase remanida de culebrón clásico parece haber encontrado una nueva veta en muchas de las ficciones que forman parte de la grilla actual. La identidad, sus verdades y falsedades, es un tema que la pantalla local puso en primer plano, básicamente, en tono de comedia con personajes que no saben quiénes son, que dicen ser otros, que se hacen pasar por, y así en decenas de variantes.

El viejo recurso ha encontrado muchas máscaras en las que camuflarse: un secreto familiar, un desconocimiento de la familia (pero no del público) o una farsa montada por el personaje. Desde las tiras más vistas como
 Los exitosos Pells (Telefé), Por amor a vos (Canal 13) o Don Juan y su bella dama (Telefé) hasta las reposiciones como Floricienta (Canal 13) y Amor en custodia (Telefé), cuentan con personajes que pasan por alguna de estas situaciones. En Los exitosos..., Gonzalo Echagüe es un actor que se hace pasar por un conductor de televisión, Martín Pells, que resulta ser su propio hermano mellizo -en coma- y que él no sabía que existía. Los dos son interpretados por Mike Amigorena, que utiliza la voz y hasta mínimos gestos para distinguir a un hermano de otro. "A mi personaje le pasan cosas muy absurdas que lo hacen preguntarse sobre lo que quiere hacer con su vida, siendo Gonzalo. Pero a su vez, es como un personaje dentro de otro. Y lo interesante es ver cuántos más hay adentro mío.", cuenta Mike.

León, Nicolás Cabré en
 Por amor a vos, es otro personaje que sufre las consecuencias de no saber su origen. La que creía su madre biológica, Margarita (Claribel Medina), es en realidad su tía que lo adoptó de bebé después de ser abandonado por su madre. Y recién, hace un par de capítulos, después de sospechar sobre tres hombres, supo que su verdadero padre era el portero del edificio vecino, Beto, interpretado por Miguel Angel Rodríguez. "Tengo que decir, en defensa de Margarita, que ella siempre lo quiso como su hijo del corazón. El error que cometió fue ocultar la verdad tanto tiempo por miedo a la reacción de su hermana", dice Claribel. "Antes, los secretos sobre la identidad eran inquebrantables, pero ahora, con un ADN se puede acceder a la verdad, tanto en la ficción como en la vida real. Creo que un conflicto de identidad puede ser uno de los recursos más fuertes de una tira, aunque la vida siempre te supera", aclara. Ella misma cuenta que nunca pudo saber quiénes fueron sus abuelos paternos, porque murieron cuando su padre era muy pequeño. "A mi papá lo crió un hermano mayor que nunca quiso contar la historia de los abuelos, a pesar de que siempre traté de averiguar. Es que la necesidad de saber quién es uno, de dónde viene, es fuerte".

Esa parece ser la clave. Y así lo entiende Esther Feldman, coguionista de Los exitosos Pells y que también lo fue de Lalola, precursora en esta tendencia (Ver recuadro). "La identidad es uno de los leit motiv del melodrama. La niña pobre que no sabe que es la hija del hacendado rico y cosas por el estilo. De ahí en adelante, lo que quieras. La pregunta metafísica de quién soy y de dónde vengo es tan universal que se refleja en la literatura, el teatro y obviamente en la televisión", explica. Evidentemente, las preguntas sobre la identidad son un buen gancho para los enredos y misterios de la trama.

En el caso de
 Valentino, el argentino (Canal 13) tiene un condimento que cruza las fronteras: Valentino (Julián Román) es un joven colombiano introvertido. Su madre, al verlo deprimido, decide revelar un secreto que modificará su vida: le confiesa que su padre era un argentino. A partir de entonces surgirá del espejo su alter ego (Segundo Cernadas), que es él mismo, pero seguro de su autoestima. Y habrá otro secreto sobre su origen (su padre está vivo en la Argentina), que será la clave de los enredos de esta comedia.

Algo más trágico es el conflicto que plantea
 Don Juan y su bella dama. Rafael (Raúl Rizzo), el padre de Juan (Joaquín Furriel) y malvado de la tira, es hijo de Augusta (Perla Santalla), que le escondió durante años el secreto sobre su verdadero origen. Rafael (que supuestamente acaba de morir) es fruto de su relación con un viejo amor, Francisco (Jorge Rivera López). Ese descubrimiento cambia radicalmente todo el sistema familiar y complica el destino de los protagonistas. "Rafael sufre una crisis de identidad tan grande que lo lleva a la locura", dice Rizzo sobre su personaje. "Tuvo una etapa en la que no reconocía sus vínculos y al saber la verdad, sufrió un cimbronazo. La identidad es un clásico de las telenovelas que ahora toman otros géneros. Y así como permite muchas vertientes a los autores, también es un recurso muy rico para los actores".

Amanda O.
 (la tira interactiva protagonizada por Natalia Oreiro) que regresa a la pantalla de América en febrero, también se refiere al famoso "quién soy, dónde estoy, adónde voy". Con ritmo moderno impuesto por Internet, la heroína vive una historia de amor con un pintor, Dante (Luciano Castro) que esconde su verdadera identidad por una tragedia. Y además, juega con ironía en el límite donde se mezclan la actriz real y el personaje de ficción. El mismo recurso del actor atrapado en el personaje y viceversa (que parece un guiño al espectador) apareció en Todos contra Juan, donde Gastón Pauls interpretaba a Juan Perugia, un actor caído en desgracia, con rasgos propios.

La variante para público infantil tampoco escapa a esta tendencia. En
 Floricienta(Canal 13), después de 18 años, se descubre que dos hermanos considerados mellizos no lo son. Y con el tiempo, Florencia se entera de que su verdadero padre no es quien pensaba, lo que la convierte en una rica heredera.

Amor en custodia
 también se abastece de esta temática: una de las hijas de Santiago (Pepe Novoa) no sabe que él es su padre; Carlos (Raúl Taibo) se hace pasar por otro hombre para saber si Paz (Soledad Silveyra) aún lo ama y Paz descubre que tiene una gemela. Será que, como dice la canción de Cerati/Melero:Hoy ya no soy yo.



sábado, 10 de enero de 2009

Carla Peterson o Sol Pells, nuevo ícono de moda

Fuente: Perfil.com
  






Carla Peterson o Sol Pells, nuevo ícono de moda

10 de January del 2009 |

Carla Peterson demuestra que nunca es tarde no solo para cambiar de estilo, sino para imponerlo. Una vez cumplidos los 30, la actriz logró, además de destacarse en la televisión en la que hace años trabaja, ser un referente de moda. Cambiada desde su último éxito en Lalola, en la piel de Sol en Los Exitosos Pells, derrocha buen gusto.

 

En una fauna mediática en la que abundan las curvilíneas veinteañeras, la nueva Peterson se planta sin cirugías ni un escote exuberante. Un estilo que, gracias a sus vestuaristas en Los exitosos Pells la ha colocado en el centro de la escena del glamour.

Su corte de cabello, de Lamenza, es el centro de una estética muy cuidada: Maquillaje suave pero impecable, tailleurs clásicos pero con un toque retro, vestidos románticos al estilo fifties, faldas lápiz e impolutas camisas.

Accesorios, pocos accesorios pero bien pensados. Si hay aros, no hay collar, si hay gargantilla de plata al estilo Tiffany´s, se omiten otras piezas. Infaltables gafas enormes estilo retro. El calzado: tacos altísimos con media plataforma y peep toe (dedito al aire) y bolsos enormes o pequeños sobres vintage.

 

El look de Sol Pells, su personaje, es inobjetable. Pero cuando Carla Peterson se presenta en algún evento social tampoco defrauda. Como en las entregas de premios de este año (fue elegida por Carolina Herrera para usar uno de sus modelos) o creaciones de la porteña El Camerín.  O en el casamiento de su amiga en el Uruguay al que fueacompañada por su novio francés. Todo hace pensar que ese look llegó para quedarse porque es innegable que no podría sentarle mejor.


Sus diferentes personajes mostraron rostros e imágenes distintas cada uno.  
Pero Carla siempre  ha lucido y luce bella y elegante.



domingo, 4 de enero de 2009

Carla, en Alcestes de Eurípides en el 2005 según Pagina 12




Revisando reportajes realizados a Carla Peterson, encontré éste en el diario Página 12 de setiembre de 2005,  mientras grababa  "Frijolito" con artistas mexicanos y argentinos representando a  "Chantal"  y antes de ser "Constanza"  en  "Sos mi vida".  Me parece importante publicarlo para valorar mejor su actual posición en el espectro televisivo local y mundial  conociendo su trayectoria de actriz y sus opiniones en ese momento.

Página 12 - Espectáculos

MARTES, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2005

TEATRO › CARLA PETERSON, PROTAGONISTA DE “ALCESTES”, EN EL BECKETT

De la televisión a la tragedia

La actriz es conocida por sus roles en la pantalla chica, “pero el teatro me genera todo tipo de estados emocionales"

 

 

http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif Por Cecilia Hopkins

Su imagen se hizo popular a través de la televisión, pero Carla Peterson continúa interpretando personajes pertenecientes a textos clásicos. La actriz reconoce a Miguel Guerberof como a su maestro; él la dirigió en varias obras de Shakespeare (las menos transitadas, como Cuento de invierno, Para todos los gustos, Todo está bien si termina bien), también en la versión de El castillo, de Kafka, que el director dio a conocer el año pasado: “Siempre tuve la posibilidad de estar cerca de materiales muy ricos y esto hizo más fácil la tarea de la interpretación”, analiza. “Así fui encontrando mi manera de aproximarme a las obras cada vez con menor resistencia y disfrutando cada vez más de estar actuando. Trabajar en grupo es muy interesante”, detalla. Pero a pesar de tanta actividad actoral, lejos de encontrarse confiada en una experiencia profesional que ya lleva varios años, Peterson considera que su formación continua en proceso. Lo más singular es, sin embargo, que paralelamente a la carrera actoral que desarrolla, la actriz trabaja para la televisión y participa en producciones de corte comercial. Precisamente, en estos momentos, Peterson hace funciones de Alcestes, de Eurípides, en versión y puesta del mismo Guerberof (junto a Carlos Lipsic y Carlos Da Silva) en el Beckett Teatro (Guardia Vieja 3556), en tanto que continúa protagonizando ¿Quién es Janet? (basada en la vida privada y profesional de las hermanas Martins), junto a Mariana Prommel, bajo la dirección de Claudia Fontán. Y al mismo tiempo está grabando una tira para la cadena Telemundo, “una telenovela for export, con actores y directores mexicanos, pero grabada en Argentina”.
–¿Cómo fue su acceso a la televisión?
 
–Hace trece años que trabajo en TV. Mi primer trabajo con continuidad fue en Montaña rusa. Un día, aburrida en mi casa, me teñí el pelo de un color oscuro que me quedaba un tanto extraño, me encontré con la productora de ese programa y me llamó porque necesitaba una chica morocha para que fuera la hermana de Sebastián De Caro. Fue también accidentalmente que me llamó Rodolfo Ledo para trabajar en Naranja y media. Mis experiencias en TV fueron, en general, muy buenas. En Son amores, el personaje de Brigitte me hizo más popular. Me divertí mucho haciéndolo, era una especie de muestrario, tan impredecible que todos los días tenía que hacer algo diferente.
–Por lo general, cuando un actor accede a la televisión deja de trabajar en proyectos no masivos. ¿Qué le genera el teatro, que no sigue ese modelo?
–El teatro genera en mí todo tipo de sensaciones y estados emocionales, no sólo desde la interpretación, sino también en cómo se va dando forma al trabajo grupal. Me da felicidad, aunque también angustia y nervios. Pero cada vez que hago una función la siento como una experiencia diferente que se suma. El teatro independiente es algo que demanda mucho esfuerzo, pero creo que devuelve algo mucho más brutal y concreto. Así también puedo elegir las condiciones para trabajar. Y a medida que pasa el tiempo y existe constancia en la tarea, los resultados son más profundos.
En Alcestes, Peterson interpreta el rol protagónico y también asume el personaje de la Muerte, una presencia definitoria en la obra escrita por Eurípides hacia el 438 a.C. Sin embargo, no es ésta una tragedia típica: no hay nobleza ni heroísmo en el comportamiento del rey Admeto y, contra todo lo esperable, hay un final feliz. Así, al monarca le es dado conocer el día de su muerte y también un secreto: él podría seguir vivo si alguien muriera en su lugar. Si bien se esperaba ese heroico sacrificio de parte de los padres del rey, Alcestes, su esposa, ofrece sacrificarse para salvar su vida. Finalmente, Hércules desciende al Hades y triunfa sobre la muerte, devolviendo a Alcestes a la vida.
–¿Cómo describiría el destino de Alcestes?
–Mientras Alcestes se prepara para morir, su esposo le pide que lo espere en su tumba, pero en ningún momento le ofrece cambiar su lugar y soportar su propio destino. La muerte de Alcestes, que en principio parecía natural y heroica, se torna poco natural e inútil. De modo que su destino resulta absurdo. Pero gracias a los dioses se puede reparar un error de los mortales. Su muerte es injustificada; pero ¿cuándo está justificada la muerte para los que quedan?
 
–¿Cuál sería en la actualidad un equivalente de su sacrificio?
–El equivalente del sacrificio de Alcestes hoy podría ser la renuncia al propio deseo. La mujer es capaz de hacer eso por amor, sacrificarse por un mandato recibido, renunciar a una vida de libertad para tener a un marido, al padre de sus hijos, en vez de a un compañero, un par. Y por otro lado, algunas personas, en lugar de vivir su vida de manera plena y feliz, creen que tienen el poder de salvar al prójimo. Y suponen que llorando dolores ajenos podrán redimirse ellas mismas... pero creo que cada uno tiene que soportar su propio destino, sus propias penas.
–¿Qué efecto cree que suscita en el espectador de hoy una tragedia?
–El mundo contemporáneo es trágico e injusto. Cada frase que digo en Alcestes me deja temblando, pero la constante tragedia en la que vivimos no nos deja exorcizarla en el teatro como lo hacían los griegos. El personaje de la Muerte dice: “Cuando los jóvenes mueren alcanzo una gloria mayor” y lo dice porque no es lo mismo la muerte natural que morir cuando se es joven. Esto me recuerda que a pocos días de comenzar los ensayos de esta obra murieron doscientos chicos encerrados en un infierno. No quiero ser oportunista, pero no puedo evitar pensar en lo odiosa y desagradable que es la muerte, más cuando es la ley de la naturaleza la que corta la espada de Tanatos.


sábado, 3 de enero de 2009

Los Exitosos pells según el diario La Nación






                                                             LA NACIÓN - Espectáculos

Sábado 3 de enero de 2009 | Publicado en edición impresa 

La improvisación de un éxito

Cómo se hace Los exitosos Pells, la comedia protagonizada por Mike Amigorena y Carla Peterson, en la que la espontaneidad y el humor predominan tanto dentro como fuera de la pantalla


Por Victoria Pérez Zabala 

Para LA NACION 

En el moderno camarín de Martín Pells, Mike Amigorena ?de impecable traje y jopo? repasa sus líneas. "Mientras tomaba el desayuno?", le dicta el apuntador para que repita. "Mientras me metía la medialuna en la boca?", inventa el actor. Cuando terminan de grabar, los técnicos se ríen por su ocurrencia. Esto se repite en la próxima toma. Amigorena, en la piel de Gonzalo ?que a la vez debe actuar como Martín Pells?, se sienta en el fondo del bar del noticiero Mega News y lee el diario. Allí conversan Lily (Lucrecia Blanco), Diego Planes (Walter Quiroz) y Nacho (Federico Amador). En la escena, de repente, se escuchan carcajadas. Es Amigorena, que festeja los chistes del diario. "Esto tampoco estaba en el libreto", murmura el apuntador.

Lejos, muy lejos, de la especulación y la premeditación que reina en el universo ficticio de Los exitosos Pells, en el estudio de grabación todo, o casi todo, es impredecible y espontáneo. "Creo que el éxito tiene que ver con la espontaneidad de la pareja de Mike Amigorena y Carla Peterson. La capacidad actoral de Mike fue una sorpresa para todos", opina Mariano Ardanaz, el director.

Carla llega al piso con una pomposa camisa verde con mangas globo y una pollera estampada. Mientras la maquilladora le retoca las mejillas, la actriz detalla: "Es para lograr el efecto terciopelo". Cuando se cruza con Amigorena se saludan, entre mímica y risas, con un fuerte abrazo, más fraternal que de novela."Nos divertimos muchísimo. Tiene algo de colegio porque estamos metidos ahí muchas horas por día. Podemos grabar hasta diez horas diarias. Tenemos una sala en común con música y televisión, donde se arma como un recreo. Claudia Fontán es la que le pone más onda", distingue Amador, que interpreta a Nacho, el mujeriego empedernido. "Es como un reality ?compara Quiroz, que compone al ambicioso Diego Planes?. Vivís más tiempo acá que en tu casa. Se la pasa bien porque hubo un casting muy adecuado, los libros son muy acertados y cada pieza funciona muy bien en el todo. Veo compañeros como nunca antes los había visto. Diego Ramos y Diego Reinhold se potencian y explotan en las escenas juntos".

Reinhold, quien hasta hace poco componía al colorido y sensible Charly ?el asistente personal de Martín Pells?, partió hacia Mar del Plata para participar en la revista Deslumbrante y es uno de los actores más halagados por el equipo. "Inventa, inventa e inventa. El superó al personaje; lo hizo ir más allá. Esto nos pasó en Lalola con Luis Ziembrowsky y Lola Berthet", destaca el apuntador. "Todos lo extrañamos muchísimo. Era una caja de sorpresas. No paraba. Siempre nos tentaba porque no sabías con qué te iba a sorprender en cada escena. Tiene el don del humor; está tocado por la comedia", describe Amador.

Rumores

En el piso de Los exitosos Pells hay un rumor constante. Aullidos, silbidos, bufidos y más, mucho más. Es Amigorena que prepara su garganta imitando sonidos por ejemplo, el que se oye cuando se aprieta la tecla fast foward, y que recuerda por momentos al histriónico Jim Carrey. "Mike imita las voces de los que están acá en el estudio, la manera de caminar, los gestos, los tics. Más de una vez nos confundió", recuerda el director.

Y entonces aparece Andrea Bonelli, inmersa en su frío personaje de Amanda, eternamente maquillada, con la boca fruncida, y unos broches de metal en el pelo, que aún falta retocar. Cuando terminan de grabar la escena, que comparte con el actor Fabián Arenillas, se baja de los altísimos tacos violetas y se calza unas pantuflas blancas para descansar los pies. "¡Vaffanculo!", tenía que decir Arenillas desde su personaje del elucubrador Ricardo, pero, a último momento, la actriz le saca el insulto de la boca y lo desliza sorpresivamente.

"Andrea es la que habla más bajo", rezonga el sonidista, y agrega que debe prestar especial atención cuando Mike balbucea y susurra (que muchas veces lleva subtítulos) porque no se le entiende nada. "Los que tienen un buen caudal de voz son Carla y Hugo Arana", resalta el técnico.

Ahora vamos a hacer el noticiero ?anuncia Peterson, con la misma frescura de su confundido personaje, Sol Casenave?. Es re divertido y nos sale muy mal". Mientras la actriz responde que la camisa que lleva puesta es de un diseñador extranjero, la vestuarista Andrea Duarte, quien define el look de los personajes, apunta: "Entre Martín y Gonzalo tiene que haber un contraste, aunque estoy insistiendo para sacarle la barba a Gonzalo. Ni Carla (que tiene una vestuarista propia) ni Mike piden ropa especial. En cambio, Diego Ramos se compra ropa en Nueva York y me la trae. Su personaje, Tomás, es muy de marcas top, porque para él la ropa es lo más importante. Daniela (Claudia Fontán) cambia mucho su estilo; es bien bipolar. Por eso lleva mucho estampado."

Sentado sobre el reluciente escritorio del noticiero, Amigorena ?con la camisa por fuera del pantalón y la corbata de Martín Pells enredada en sus manos?, examina, en silencio, la escena que acaba de grabar, que se pasa por una gran pantalla. Después, se aleja silbando "Resistiré".

Mientras Peterson revolotea por el piso hablando por celular, en el camarín de Sol Pells, un técnico duerme sobre el enorme sillón de cuero. Algo que nunca podría permitirse en el imaginado Mega News, donde nada es lo que parece, pero a la vez todo pueda pasar.

viernes, 2 de enero de 2009


Suplemento   LAS 12 -  Diario PÁGINA 12

VIERNES, 2 DE ENERO DE 2009

TV

El encanto de la burguesía

 Por Natali Schejtman

Los exitosos Pells es una nueva ficción que navega con elegancia e inteligencia por varios recovecos agraciados y desopilantes. El más obvio es la metaficción. Según sus reglas —y también las del melodrama, género con el que esta novela coquetea con soltura— el artificio está exacerbado y los personajes están ciertamente disfrazados. Las mujeres, de paso, están pintadas.

En el escenario de Los exitosos Pells eso está planteado con claridad, humor y convicción. Repasemos la historia: Martín y Sol Pells son una pareja armada por un megalómano televisivo, Franco, que encontró en esa mentira el gancho de identificación y admiración que el público y los anunciantes necesitan. Hay un acuerdo que somete sus vidas privadas y públicas, por el cual ellos se ven obligados a seguir fingiendo afuera de la pantalla: Martín es gay y novio del hijo del dueño del canal; Sol sale con una especie de Chiche Gelblung con ínfulas del glamour del periodismo yanqui. El punto es que por una peleíta y un accidentito con Franco, Martín Pells está en coma y el que lo reemplaza, sin que casi nadie lo sepa, es una persona tan tan igual a él, que no podía ser otro que su hermano mellizo, actor under y heterosexual, tapado por las deudas y recién desayunado de la existencia de un hermano y de la desaforada industria caníbal del espectáculo, en la que él se metió de cabeza debido a su necesidad de dinero.

Hasta aquí, más o menos, el argumento. Ahora, el plano detalle. ¿Quién es Sol Pells? En una serie en la que nadie es netamente “bueno”, Sol Pells es una chica muy linda y muy sufriente. Con aroma a incorrección política, Sol es una heroína burguesa ostensiblemente sometida y a muchas cosas a la vez, tantas o más que aquellas protagonistas de culebrón que tenían que soportar el hostigamiento de las patronas o del entorno familiar de sus enamorados que las denigraban. Sol tiene pocas amigas, la única parece ser su maquilladora. Juntas se ceban hasta considerar dramáticamente que el rimel corrido es una tragedia griega y descongelan vianditas para comer en la medida justa. En tanto, Sol se ve como una vaca cuando el espejo la convence de que un vestido no le queda muy bien y se siente usada, con razón, por todo el mundo: su novio Diego es un trepador sin muchos escrúpulos; su jefe, el malvado Franco, le quita su vida a diario y Martín/Gonzalo (diferencia que ella desconoce) le miente y fluctúa entre una atracción irrefrenable hacia ella y la necesidad de mantener la mentira dentro de la mentira según la cual él es la pareja de Tomás.

Carla Peterson es especialista en interpretar personajes que chapotean en la ambivalencia: sus malas son muy simpáticas, sus mujeres son hombres. Esta no es la excepción: eternamente insatisfecha, Sol no parece nunca terminar de convencerse sobre lo triste que es su vida. Al parecer, ella cumple el rol que cumple debido a una especie de deuda familiar. Poco sabemos de eso, y pocoentendemos hasta qué punto ella padece esta mentira, oscilando entre la fascinación por la fama, la ropa y el maquillaje, y el desplome recurrente que cada situación desafortunada le genera.

Su pasado va adquiriendo dimensiones realmente enigmáticas, aun en el tono de comedia en que todo transcurre y en algún momento, levantar el telón de esa historia va a ser necesario. Porque además Peterson también se mueve como pez en el agua interpretando personajes fuertes, mujeres convincentes, de armas tomar. Tal vez sea por eso que la bella Sol genera esa ansiedad en el espectador: la que aguarda con enervante deseo el momento de los chaparrones.

 

domingo, 14 de diciembre de 2008

Los Exitosos Pells, un hito en la Televisión argentina


Diario PÁGINA 12 - Cultura & Espectáculos 

Domingo, 14 de Diciembre de 2008 
TELEVISION › LOS EXITOSOS PELLS, PRACTICA Y TEORIA DE LOS MEDIOS 
Apuntes sobre la simulación, la fama y el sometimiento 
¿Cómo fue que un sutil entramado de dobles vidas se convirtió en el programa más visto de la TV, ganándole incluso al tanque de Marcelo Tinelli? Aquí, algunas claves de tema y estructura que convierten la tira de Telefé en un hito. 
Por Julián Gorodischer 

Carla Peterson y Mike Amigorena se destacan en el conjunto de buenas actuaciones. 
Cansada o vaciada de ídolos, la televisión se obsesionó con cómo se construye uno. Quizá la fijación de la ficción (Los exitosos Pells, Todos contra Juan , Amanda O) sea el intento desesperado de explicar la falta: lo más parecido a un ídolo, Nati “la monita” Oreiro, se desluce en una tira barata pensada para ver por celulares (Amanda O). Su personificación de una estrella de telenovela con éxito en Rusia quizá sea una forma de la añoranza. Más cáustico, Todos contra Juan se sube a la propia biografía de Gastón Pauls (nacido como celebridad en una comedia juvenil de los años ’90, Montaña Rusa) para seguir buceando en la misma fuente, indudablemente la moda de la temporada. 

Entre las comedias de la fama, sin duda, se destaca (por ascenso rutilante de sus figuras, acceso a la tapa de Gente de esta semana, primer puesto absoluto en el rating) Los exitosos Pells. Se anticipa como un “hito”: una trama sutil y sofisticada sobre la simulación le gana a veces en las mediciones a Tinelli, desbancando del podio al eterno certamen de duelos entre jurados y vedettes. Eso pasó. 
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Mike Amigorena es Gonzalo, un actor independiente al que le proponen ser doble de un presentador de noticieros muy popular, que cayó en coma, mezcla de accidente y agresión recibida de parte del capo del canal; lo reemplaza en un fraude pensado para mantener el negocio del ídolo. Por tratarse de una personalidad mediática, también se hace cargo de la vida personal del astro, Martín Pells (doble vida compuesta de una pareja gay, Diego Ramos, y una esposa para las cámaras, Carla Peterson). Mike Amigorena navega con versatilidad entre una personalidad real y una fingida sin ser grotesco; se desliza entre dos aguas igualmente profundas, siempre por debajo de la superficie oleosa en la que permanecen los habitantes de la factoría Pol–ka. Nunca está exaltado, ni se lo percibe artificial. Es temperamental para representar a Gonzalo, el actor pobre; y la voz se le hace chiquita y seseosa para hacer de Pells. 

Mérito de los guionistas es lograr que esa doble vida se inserte en un complejo mapa de dobles vidas generalizadas con una coherencia que homologa algún aspecto de todas las historias, como si las rigiera un eje común para una ficción que valora la solidez de las estructuras. 

Desde el productor descartable al jefe máximo de Mega News, todos ocultan amantes, negocios, orientaciones sexuales, intereses mezquinos. Como en las geniales comedias del inglés Ricky Gervais (Extras, The office), un mundo profesional se expresa en su miserabilismo, a través de las pequeñas desgracias de sus miembros. Aquí es la patética superioridad con la que el amo aplasta a sus siervos, la soledad en la que sumió a toda esa gente la dinámica fabril de su “trabajo creativo”, tener que aceptar el privilegio de unos pocos, la concentración del dinero, las vanidades irracionales que se despliegan por sólo aparecer delante de cámara... No hay mundos mitificados, igual que pasa en las comedias de Ricky Gervais. La falla evidente de los gags físicos y la máscara inamovible que molesta en los personajes gays no alcanzan para opacar la composición de Hugo Arana como el capo. 
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“Cómo están creando este monstruo, cómo están haciendo estos números”, se pregunta la directiva de la empresa rival, Mirtha Busnelli, en un capítulo reciente. “Están metiendo la telenovela en el noticiero”, se contesta en voz alta. Como dos capas que conviven pero no se rozan, Los... Pells combinan la comedia fresca de masas con preguntas críticas que se supone interesan sólo a una minoría: cómo funcionan los medios, qué operaciones generan un éxito comercial, cómo incide un guión sobre las noticias.... Pasa como en las mejores películas de Judd Apatow: hay un nivel en el que las cosas se rigen por el código remanido y convencional de la comedia romántica (en el caso de Apatow) o la ficción de castas profesionales (en Los exitosos Pells) y un segundo nivel donde de lo único que se trata es de cuestionar esos mundos, descomponer sus elementos un paso antes de la parodia, dinamitando al género progresivamente desde adentro. 

En verdad en Los exitosos Pells habría que hablar de varios géneros. Cada vez más, con el correr de los días, se va haciendo más corrosivo y contextual para criticar el vuelco al cholulismo de los noticieros, la mentira universal que rige el concepto de ídolo, la ficción colectiva de poder y felicidad que instituimos todos los días como “rating” o “encendido”. Lo paradojal (lo maravilloso) es que luego el ente oficial de la farándula, la revista Gente, los lleve esta semana a su portada decretando el nacimiento (de Mike Amigorena y Carla Peterson) de la celebridad off Corrientes. Los dos salieron y vuelven cada tanto a las filas de los teatros de Palermo y el Abasto; no los formó el culebrón, vienen de representar a Beckett y a Shakespeare en tablas oficiales y privadas. El, actualmente, compone a una travesti-estrella de rock muy carismática en las presentaciones del grupo Ambulancia (los viernes en el Velma Café). 

En la tele triunfan cuestionando moldes que, de tan frecuentes, ya naturalizamos: la insidiosa repetición con que nos castigan los androides de la venta directa, la subestimación hiriente que subyace al tono de maestra de primero que emplea una presentadora de noticias. El “falso aire” del noticiero de los Pells exagera la monocromía del presentador alienado e insiste sobre la invasión de la vida privada de estrellas que nos hace pedir “basta”. Si hay una teoría detrás es siempre en línea con el apocalíptico de Umberto Eco (el medio masivo como generador de parálisis y sometimiento) que cada vez concita más adeptos en la era Bailando por un sueño. 
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Ni en el fracaso de Primicias de Pol–ka, tampoco en la tira de Oreiro, Amanda O, se había pensado la fama como organización estamentaria de tipo fabril. Quizá sí en el lejano Mesa de noticias de Juan Carlos Mesa, pero la candidez de sus villanos y heroínas llevaba todo hacia el terreno del cuento infantil. Pocas veces la ficción local le corrió el velo de ese modo a una hoguera de vanidades. Aunque el proceso es complejo y bidireccional. Por estos días los especímenes ambiguos se convierten en “Los exitosos Carla y Mike”, posando en la tapa con la boca fruncida (ella) y un habano (él). “Aprendimos a tomarnos la vida con humor”, dicen como si fueran sus criaturas ficcionales. 
Con su presencia, los actores logran componer aguafuertes de un trazo tan realista que compensan el devenir delirante de la trama. Hay mucha oficina vista en las mentes detrás de este programa. Se huele el aire a biografía colectiva de asalariados sufrientes. Están el amo doble de Hugo Arana, la secretaria que manda (Andrea Bonelli), el energúmeno del ataque permanente, el pito parado (Federico Amador), el bufón de circo (Diego Reinhold), y le encuentran el tono a una oficina realista. Todos actúan separando a la mitología de su carga, como si saldaran una cuenta pendiente: el canal como una burocrática oficina pública sin ningún glamour. 

martes, 2 de diciembre de 2008

Una ficción que embellece la pantalla de la TV en Argentina

 Artículo de  Radar - Diario Página 12
 

DOMINGO, 30 DE NOVIEMBRE DE 2008

TELEVISION 2 >LOS EXITOSOS PELL$

Televisión registrada

Irreal, satinada y aceitosa, la comedia que despliega Los exitosos Pell$ es una aguda crítica a la máquina televisiva, pero también una mirada empática sobre sus criaturas, usos y costumbres. Paradójicamente, una bocanada de aire fresco entre tanto reality que proviene de su capacidad para exhibir la vida dentro del frasco.http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif 

Por Claudio Zeiger

Uno de los ejercicios favoritos de nuestra televisión –hace ya años– es mirarse a sí misma. No pensarse, más bien mirarse, en una práctica que suele tener mucho de narcisismo consolatorio. La tele es objeto de programas sobre programas, resúmenes y perlitas que nunca llegan ni llegarán a la ferocidad de, por ejemplo, la norteamericana MadTV. Medio chico y provinciano a pesar de ciertas ínfulas de liderazgo latinoamericano, la tevé local suele vivir bajo el imperio del sincero latiguillo “es lo que hay”. Quien mejor representa el espíritu televisivo argentino es el humor de Guillermo Francella, el hombre que siempre demuestra que todo es un decorado que está a punto de caerse.

Algo de ferocidad, sin embargo, se filtra en la mirada que sobre la televisión ensaya Los exitosos Pell$, producida y dirigida por Sebastián y Luis Ortega, con guión de Esther Feldman y Alejandro Maci, y protagonizada por Mike Amigorena y Carla Peterson. Comedia de eterno cielo celeste y pasillos de canal, de cinismo, exterior cool y sonrisas dentífricas. Aquí, el mundo de la tele es pura maldad, falta de límites, ambición feroz, falta total de escrúpulos, ejercicio despiadado del poder. Se le opone, como una isla utópica pero carente de libido, el teatro under, de donde proviene el personaje 1 de Amigorena, Gonzalo. Pero Los exitosos Pell$ es tan consecuentemente una comedia, que no parece intentar la más mínima construcción de un verosímil. Esta TV es feroz porque esta comedia es el imperio del trazo grueso. No por grosera sino por trabajar gruesamente con los estereotipos.

Donde sí parece asomar el atisbo de una cierta “teoría” sobre la televisión es en el incesante juego de espejos e identidades que propone el guión y sus vericuetos infinitos, que giran como el hámster en la rueda alrededor de si Pell$ cultivará la bisexualidad o qué hará con ese dualismo entre Diego Ramos (el hijo del dueño del canal) y la falsa esposa, Carla Peterson. La idea es que no hay grandes diferencias entre vida pública y vida privada. La televisión, de alguna manera, vació las mentes y los corazones de los personajes, así que todo parece transcurrir en una superficie resbaladiza. Gonzalo, por provenir del mundo del teatro under, todavía siente algún latido de la conciencia y el sentimiento, aunque cada vez menos. Los gays televisivos están muy bien diseñados: son huecos y queribles. ¿Qué debe provocar un gay en tevé? Risa y un poco de, compasión. Los malos –el Franco de Hugo Arana, su asistente Amanda (Andrea Bonelli), el trepador Walter Quiroz– no están menos vaciados de sentido porque su maldad es una vez más impuesta por las circunstancias, por sus roles. Ahí van todos, buenos y malos, en fila a cumplir mecánicamente con los rituales de lo que suponemos es una gran cadena de televisión: una picadora de carne sin valores y sin residuos sentimentales. En este juego de espejos que propone la comedia entre la TV real y la TV del espectáculo, son notables los momentos en que pantalla real y pantalla de Mega News se funden en nuestros televisores hogareños, como se lucen Amigorena, Peterson y Quiroz en las escenas en las que están “en el aire”.

Pero –¡amigos!– a no ponerse tristes. Efectivamente, Los exitosos Pell$ es una comedia brillante y sus leyes no deben estar regidas por otra cosa que no sea la lógica interna de dar la vida por un gag o un pase de comedia. Todo se subordina a esa lógica y a un lenguaje audiovisual cromado y satinado, que embellece las pantallas fatigadas de tantas vedetongas y tanta pelea inventada. No se sabe bien si los Pell$ son efectivamente Mónica y César o Guillermo y Karin. O si, más razonablemente, no existen en el país real. Pero sus vidas despiadadas, exitosas y lujuriosas transcurren en un mundo tan irreal que sospechosamente empieza a parecerse a un set de televisión.

Los exitosos Pell$ va de martes a viernes después de las 22, por Telefé.